Internacional · · publicada · edición del miércoles 7

Tras 60 años, Cuba apaga la libreta de racionamiento y avanza hacia el comercio barrial

El gobierno cubano desmantela de hecho el histórico sistema de canasta básica subsidiada mientras proliferan nuevos locales con precios cercanos a los del sector privado.

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Lo central · para leer en 30 segundos

  • La histórica cartilla implementada en 1963 pierde vigencia en medio de una severa escasez y de reformas aperturistas.
  • El Estado ya habilitó 24 tiendas barriales con rebajas leves frente a los comercios particulares, insuficientes para los salarios locales.
  • Las jubilaciones mínimas rondan los cuatro dólares mensuales, en un país donde dos tercios de la población vive en la pobreza.
  • La administración de Miguel Díaz-Canel planea reemplazar las ayudas universales por asistencias dirigidas solo a familias en situación vulnerable.

El histórico régimen de distribución subsidiada en Cuba se encuentra en una etapa terminal tras seis décadas de funcionamiento ininterrumpido. Sin mediar comunicaciones formales del Ejecutivo, la red tradicional de bodegas cede terreno ante la apertura paulatina de mercados barriales, donde las compras se realizan sin subsidios generalizados. Para la población de la isla, el retroceso de este esquema elimina la última garantía de acceso económico a suministros indispensables en un entorno de fuerte fragilidad social.

La canasta protegida, que durante décadas cubrió un mes entero de sustento básico a un valor equivalente al diez por ciento del costo de plaza, hoy apenas entrega partidas esporádicas de azúcar y arroz. Esta contracción forzó a las familias a recurrir a establecimientos dolarizados o a pequeñas firmas privadas habilitadas en 2021. De acuerdo con relevamientos independientes, el 66 por ciento de los 9,4 millones de residentes en la isla subsiste bajo la línea de pobreza, condicionados por pensiones básicas de 3.000 pesos cubanos, cifra cercana a los cuatro dólares.

Fidel Castro instauró este mecanismo en 1963 para responder a las restricciones derivadas del embargo estadounidense. El sostenimiento de las cuotas llegó a demandar 1.000 millones de dólares anuales del presupuesto nacional. Tras el desplome de la Unión Soviética en los años noventa comenzó un deterioro gradual, profundizado en 2008 bajo el mandato de Raúl Castro mediante recortes a exenciones estatales. En la actualidad, las presiones externas de Washington y el bloqueo petrolero aceleraron la reducción del esquema durante la gestión de Miguel Díaz-Canel.

Frente a este escenario, la administración central promueve el reemplazo de los subsidios universales por ayudas focalizadas únicamente en sectores vulnerables. Bajo esa premisa ya funcionan 24 locales comunitarios con una veintena de artículos esenciales, cuyos valores se sitúan entre un 10 y un 15 por ciento por debajo del mercado particular. Los consumidores cuestionan la medida al advertir que los importes resultan inalcanzables para los sueldos promedio, lo que consolida un viraje irreversible hacia dinámicas comerciales abiertas.

Qué dice cada medio

Clarín: Publicó la crónica el 6 de octubre resaltando en subtítulos el encarecimiento de la comida y el fin de los esquemas universales.

El Día: Difundió el reporte el 7 de octubre centrándose en el declive del modelo socialista y las reformas empujadas por la presión externa.

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Clarín publicó el cable de AFP. El Día publicó el cable de AFP. Una nota que repite el texto de otra no suma una voz.

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